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SÓLO CIENCIA

Células madre

Células madre

Las células madre, a diferencia del resto de las células del cuerpo (que son expertas en llevar a cabo una función) no están especializadas, pueden dividirse manteniendo ese estado, y dar lugar a otros tipos celulares. Por eso son las responsables del crecimiento y reparación de los tejidos. Todos los animales y vegetales las poseen.

En función de su capacidad para producir tejidos diferentes, existen tres tipos de células madre. Las llamadas totipotentes son capaces de dar lugar a un organismo completo; las pluripotentes pueden producir cualquiera de los tejidos que conforman un individuo, como el epitelial y el muscular; y las multipotentes sólo crean los tipos celulares de un tejido determinado.

La capacidad de las células madre disminuye con el tiempo, tomando como punto de partida el momento de la fecundación y según avanza el desarrollo. Las células son totipotentes durante uno o dos días; luego multipotentes hasta los cuatro o cinco días, cuando forman parte de una estructura de unas 150 células que se denomina blastocisto; y existen células multipotentes en un organismo adulto, que serán las encargadas de renovar algunos tejidos.

Es decir, que las únicas células madre que permanecen en un cuerpo adulto son las multipotentes. Por ello se habla de células madre “embrionarias” cuando se cita a las totipotentes y pluripotentes, y de células madre “adultas” cuando se quiere designar a las multipotentes. La consideración de que un blastocisto sea un ser humano pone en evidencia las creencias éticas y religiosas de la sociedad.

Las posibles aplicaciones de las células madre son numerosas, y en la actualidad se investiga con células madre pluripotentes y multipotentes. Por ejemplo, ya se está consiguiendo regenerar un tejido dañado mediante implante de estas células; la generalización de este tratamiento permitiría reconstruir tejidos dañados por infartos, quemaduras, fracturas graves o afectados por muchas y variadas enfermedades; de esta manera podrían tratarse la diabetes, el Alzheimer, el Parkinson, la leucemia, la artritis reumatoide. Por otro lado, la investigación con células madre podría permitir profundizar en el estudio de las primeras etapas del desarrollo; y ayudar a evaluar in vitro fármacos como los anticancerígenos.

Para conseguir estos objetivos se puede partir de células madre embrionarias o adultas. En el primer caso, las células se obtienen de óvulos fecundados in vitro,  que no han sido utilizados en terapias de infertilidad, o bien de embarazos interrumpidos. Una vez aisladas, las células se ponen bajo las condiciones que llevan a producir el tejido deseado. Si partimos de células madre adultas, se debe lograr que pierdan su limitación para producir exclusivamente células del tejido en el que estaban y que sean capaces de dar lugar a otro determinado.

En la siguiente animación, producida para la exposición "Palabras de la Ciencia" (exposición de los Museos Científicos Coruñeses sobre la ciencia que aparece en los medios de comunicación, de cuya web hemos obtenido la información contenida en este post) de la Casa de las Ciencias, podrás saber algo más de las células madre: 

  

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