Rutas Científicas 2011 - Día 3

Hoy hemos realizamos una maravillosa excursión a los Llanos de la Larri recorriendo algo menos de cuatro kilómetros por un sendero sin dificultades (a la ida, no así a la vuelta), que, tras remontar el río Cinca hasta las escarpadas laderas del circo de Pineta, se dirige hacia el Noreste.
Desde los llanos se consigue una panorámica general del antiguo circo glaciar de Pineta (hay que tener en cuenta que la última glaciación cuaternaria fue hace sólo unos 10.000 años). La misma zona de la Larri constituye un antiguo valle glaciar colgado. Los valles, hoy en día, aparecen muy retocados por la acción fluvial, aunque todavía se pueden observar morfología típicas en "U", hombreras glaciares, depósitos morrénicos, etc. Desde La Larri y hacia el Suroeste, podemos ver el glaciar relicto (en realidad se trata de un pequeño circo de nieves perpétuas), situado ya en los confines del Parque Nacional de Ordesa y de Monte Perdido.
También podemos observar la complicada tectónica del lugar, con pliegues y fallas que afectan a los relieves alpinos ("de la orogenia alpina", y desarrollada durante el terciario). De nuevo, las explicaciones de Pablo y Lola han servido para ilustrar perfectamente todo aquello que íbamos observando a lo largo de la ruta.
Otra nueva clase, muy interesante, en un impresionante bosque de hayas ...
Este punto constituye un buen mirador desde el que observar las paredes de Pineta y sus picos cimeros (las Tres Marías), el collado de Añísclo, el macizo de las Tres Sorores o Monte Perdido y el puerto de la Lera.
Los llanos pueden recorrerse tranquilamente hasta el fondo del valle en donde las aguas del barranco de Lalarri, provenientes de los lagos de la Munia rompen en varias cascadas que merece la pena contemplar.
Como valores naturales de esta ruta cabe destacar el interesante hayedo pirenaico, caracterizado por la abundancia de elementos botánicos de carácter pirenaico.
De vuelta a Boltaña hemos visitado la población de origen medieval de Bielsa. Durante la Guerra Civil la villa fue prácticamente arrasada a resultas del episodio de la Bolsa de Bielsa. Al finalizar la guerra se emprendió su reconstrucción. Son dignos de mención su iglesia parroquial, del siglo XVI; el Ayuntamiento, ubicado en un edificio renacentista del siglo XVI, y el Museo Etnográfico, cuya primera planta está dedicada al territorio, la vida y costumbres y la flora y la fauna. En la segunda se ubica el Museo de la Bolsa de Bielsa (uno de los episodios más duros de la historia del valle, durante la guerra civil) y la tercera alberga la exposición sobre el carnaval de esta pintoresca localidad.
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